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SAN FRANCISCO CLASSICAL VOICE
SAN FRANCISCO CLASSICAL VOICE
20 de Octubre, 2001

Un Excelente Conjunto de Cuerda Ruso
Por Heuwell Tircuit

Hemos llegado a un absurdo estereotipo en la escena de conciertos locales: la ovación de pie automática. Un pequeño grupo de público contratado se levanta, seguido rápidamente por la mayoría o por una gran parte, sospecho que para saber lo que está pasando. Virtualmente se obtiene una ovación con la gente de pie, meritoria o no. No obstante, para la Orquesta de Cámara Kremlin, el entusiasmo y la ovación de pie del viernes noche en la Iglesia Old First fueron bien merecidos. Dirigidos por su fundador Misha Rachlevsky, su música y ellos mismos fueron cubiertos por sus manos con extraña musicalidad, precisión y vigor. Los 16 músicos ofrecieron la clase de virtuosidad que uno espera sólo de un cuarteto de cuerda de primera categoría en una buena noche.

Fundada en 1991, la Orquesta de Cámara Kremlin ha obtenido reconocimiento internacional desde Glasgow hasta Tokyo, por sus conciertos y numerosas grabaciones para el estupendo sello suizo Claves. Pero aún, oírlos en directo te hace ser creyente. Sin ninguna duda, ésta es una de las mejores agrupaciones en la escena internacional actual. Este concierto es un gran logro para los conciertos de Old First.

Rachlevsky empezó con su propia transcripción del Cuarteto para Cuerda No. 2 de Alfred Schnittke, "Lamento", seguido de la Sinfonía de Cámara No. 1 de Shostakovich (transcipción de Rudolf Barshai del Octavo Cuarteto, Rachlevsky curiosamente usó la primera fuga del "Arte de Fuga" de Bach como epílogo.) Tras el descanso, Rachlevsky añadió una transcripción del Souvenir de Florencia, Op. 70 de Tchaikovsky, originalmente un sexteto de cuerda. (No se nombró ningún arreglista para el Bach o el Tchaikovsky.)

Un Conjunto Cálido y Enriquecedor

También la uniformidad de la ejecución era evidente. No era un asunto tan básico como tocar con el arco, sino cosas como el vibrato y la delicadeza del ataque. Usaron el mismo estilo básico de ejecución en modos que ningún grupo de individuos de diversos entornos podrían esperar obtener. Uno sospecha también que Rachlevsky tiene el lujo de grandes tiempos de ensayo. La cantidad de detalles en las ejecuciones es demasiado excepcional para que pudiera ser de otra manera.

También la uniformidad de la ejecución era evidente. No era un asunto tan básico como tocar con el arco, sino cosas como el vibrato y la delicadeza del ataque. Usaron el mismo estilo básico de ejecución en modos que ningún grupo de individuos de diversos entornos podrían esperar obtener. Uno sospecha también que Rachlevsky tiene el lujo de grandes tiempos de ensayo. La cantidad de detalles en las ejecuciones es demasiado excepcional para que pudiera ser de otra manera

Los sentimientos de Rachlevsky para el tempo fueron admirables y apropiados. Nada pareció precipitado o desdibujado, ya que cultivó soberbios balances entre secciones. La sección de viola podría aquí alzarse con el liderato, un solo de violonchelo por allí, y sin ningún indicio de artificialidad. Su técnica con la batuta es algo desmañada, pero apenas importa a menos que uno vaya a ver un concierto más que a escucharlo.

Una Comparación Inevitable

Los trabajos de Schnittke y Shostakovich son como afinar poemas. Así, su efecto depende fuertemente del conocimiento de la audiencia de la idea de su programa, ninguna de sus estructuras es fuerte. El movimiento de cuatro secciones individuales de Schnittke fue inspirado por la prematura muerte del director de cine Larisa Shepitko (en un accidente de coche). Schnittke, que había trabajado con Shepitko, escribió tres secciones originales inspiradas, textualmente, sólo para sucumbir en un sentimentalismo a la manera de la parte repetitiva de una película de los 30. ("Y ahora, mientras el sol asciende hacia el mañana... ") Tal cambio radical arruina la perspectiva para el conjunto. Es un poco como terminar una actuación del "Rey Lear" con Lear cantando "Don't Cry for me, Argentina"

El Octavo Cuarteto de Shostakovich es fuertemente autobiográfico, incluye muchas referencias de sus antiguos trabajos, especialmente el Segundo Trio para Piano y la Décima Sinfonía. También están las fuertes inserciones de sus monogramas DSCH (Re (D), Mí bemol (E-flat), Do (C) y Sí bemol (B-flat), en la nomenclatura Alemana). Las notas del programa nos informan de que el uso repetido de tres acordes altos en los movimientos cuarto a quinto representa el KGB llamando a la puerta, etc. Oh querido - algo de eso va muy lejos.

Me encontré a mi mismo rememorando una vieja crítica francesa del Ein Heldenleben de Strauss. Tras el estreno en Paris, el crítico comentó, "Entendemos la fascinación de Herr Strauss con su propia carrera. Pero eso no nos complace al resto." Estoy cansado de la autocompasión tan constante en la música de Shostakovich y Mahler y regularmente lo he anunciado en los comentarios. Suficiente es suficiente. Aparentemente convencido de que Shostakovich representa algún tipo de documento sagrado, la audiencia fué instada a omitir sus aplausos en la conclusión, para que Rachlevsky pudiera introducirse directamente en el Contrapunto I de Bach. Fue como la absurdez místico-religiosa impuesta en ejecuciones de "Parsifal" de Wagner.

Estilo Experto de Principio a Fin

El sexteto de Tchaikovsky no es desagradable en absoluto, terminando con una de sus más reiterativamente aplaudidas conclusiones, muy al estilo de la Cuarta Sinfonía y la Obertura "1812". A diferencia de su Capriccio Italiano, una conexión italiana no es apreciable en absoluto. Lo que se obtiene es de hecho una clase de cuarto-movimiento divertimento (four-movement divertimento) en la música folclórica Rusa, completado con un baile Cosaco final. Es una pieza efectiva, pero decididamente inferior.

A pesar de esto todo causó un efecto abrumador, principalmente debido a la calidad de la ejecución. Estos músicos son tan estupendos que pueden convertir música secundaria en un espectáculo. Mi mayor crítica sobre el programa recae en el fallo de Rachlevsky al no incluir música concebida para orquesta de cuerda. No hay poca, la maravillosa Serenata para cuerdas de Tchaikovsky, por ejemplo - un trabajo que hasta Brahms admiró - podría haber sido mucho más satisfactoria que la del compositor italiano.

Los bises incluyeron una breve pieza lírica por Kallinikov, el Menuetto de Schnittke Suite al Viejo Estilo y "El vuelo del Moscardón" de la ópera Mlada de Rimsky-Korsakov.

(Heuwell Tircuit, compositor, actor y escritor, fue el redactor jefe de la Gramophone Japan y durante 21 años crítico musical para el SF Chronicle, previamente para el Chicago American y Asahi Evening News.)

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