
DESERET NEWS
Marzo 1, 2000
La Orquesta de Cámara Kremlin toca con claridad y precisión
Los jóvenes músicos estuvieron todos excelentes en su debut en el Assembly Hall
La Orquesta de Cámara Kremlin, dirigida por Misha Rachlevsky, Martes, Feb. 29, 19:30 horas, Assembly Hall, Temple Square, una sola actuación.
La Orquesta de Cámara Kremlin es una orquesta joven por un par de razones. Una, existe desde hace pocos años, y dos, la edad media de los músicos es 28 años.
A pesar de esto, el fundador y director musical Misha Rachlevsky ha hecho maravillas con este nuevo conjunto. La orquesta tiene una docena de grabaciones editadas, y está siendo conocida cada vez más fuera de su Rusia nativa.
El martes por la noche la orquesta, que está formada por 18 músicos de cuerda, debutó en el Assembly Hall del Temple Square, en Salt Lake City.
Estuvo claro desde el principio que ésta no era una orquesta de cuerda ordinaria. Rachlevsky escoge bien a sus músicos. Los artistas son todos graduados del Conservatorio de Moscú o de la Academia Rusa de Música, y todos son fabulosos. Tocaron con claridad y precisión, y sus ejecuciones fueron articuladas cuidadosamente y sutilmente matizadas. Es una orquesta que está definitivamente bien situada en su camino de convertirse en una de las más brillantes estrellas del escenario musical internacional.
El concierto empezó con la Seranata de Elgar en Mí menor, op. 20, en una ejecución que fue pesada pero al mismo tiempo enfatizó el lirismo del trabajo.
El primer movimiento es dubitativo y caprichoso y decididamente Brahmsiano en su contenido emocional. El final es similar al movimiento de obertura, aunque algo menos dubitativo y más optimista.
Entre estos dos está el "Larghetto", una de las más preciosas creaciones de Elgar. Las suaves melodias es este sereno movimiento fluyen adelante tranquilamente, y Rachlevsky consiguió que su orquesta arrancara los sutiles matices de esta particularmente melancólica pieza musical.
La obra maestra en miniatura de Sergei Prokofiev, "Visiones Fugitivas," op. 22, siguió a Elgar. Originalmente escrita sólo para piano, 15 de las 20 miniaturas originales fueron más tarde arregladas para orquesta de cuerda por Rudolf Barshai.
Estas miniaturas son ciertamente eso. Durando de 20 a 60 segundos, presentan visiones fugaces de estados de ánimo y pensamientos, expandiendo la gama de emociones. El humor está aquí especialmente presente.
Son cautivadoras pequeñas piezas que atraen tu atención - nunca sabes que vendrá después. Estan construidas inteligentemente por Prokofiev y arregladas eficientemente para cuerda por Barshai
A continuación siguió el obsesionantemente precioso sexteto de Richard Strauss de su ópera "Capriccio". Escrito cuando Strauss estaba al final de la década de los 70, tiene la calmada resignación de sus últimos trabajos. Pero aquí, a diferencia de su canto de cisne para orquesta "Metamorphosen", todavia hay algo de rebeldía en la partitura. Es como si Strauss quisiera que todo el mundo supiera que todavía no ha dicho su última palabra en la composición.
Tras una encantadora ejecución de la joven Sonata para Cuerda No. 1 en G Sol Mayor de Rossini, escrita cuando el compositor tenia sólo 12 años, Rachlevsky recompensó a su audiencia por la ovación alzada que le brindaron a él y a su conjunto con dos bises. El primero fué una interpretación cautivadora de una canción folclórica Rusa, y el segundo fue una endiabladamente rápida interpretación a sotto voce del "Vuelo del Moscardón" de Rimsky-Korsakov.
EDWARD REICHEL
|