

8 Octubre 1998
Una tarde rusa en espirito y sonido
El programa tocado por la Orquesta de Cámara Kremlin a la Sala de Conciertos Merkin el martes por la tarde combinó coloración y espirito distinctamente rusa con un especie de internacionalidad siempre con Moscú en su corazon. Incluidas fueron obras de Miecyslaw Vainberg, un polaco que pasó la mayor parte de su vida en Moscú; Salim Krymski, compositor de Azerbaijan, quien fue representado por una colección de danzas judias. Y Steven Gerber, americano que reside en Nueva York pero cuya Serenata (1990) era llena de imágenes invernales de los cual que generaciones de compositores rusos han hecho el vocabulario musical nacional.
Este internacionalidad moscucéntrico no sorprendió, sabiendo el genesis del conjunto. Su fundador y director, Misha Rachlevsky, nació y estudió en Moscú, pero emigró del Union Sovietica en 1973, se trasladó a EEUU en 1976 y fue director del New American Chamber Orchestra de 1984 a 1991. Formó la Orquesta de Cámara Kremlin éste mismo año.
A Merkin, el conjunto de 18 jovenes instrumentistas de cuerda sonó fresco y energético, y respondieron al Sr. Rachlevsky con una flexibilidad admirable. La Simfonia de Cámara No. 3 (Op. 151) de Vainberg fue compuesta en 1989 y al primer oido parece influida por el estilo casi místico que ha sido tan prevelente entre compositores de Europa del este durante las últimas décadas. Como las obras de Part y Gorecki, el primer movimento es lento, tonal y sobre todo melancólico. Otros movimentos, sin embargo, hablan en la idioma de décadas antes: el allegro molto, particularmente, tiene los acordes rigidos, linias rápidas en las cuerdas y una acidez de melódia de la música de los años 1940-1950 de Shostakovich (con quien el compositor mantenia una relación amistosa) y Prokofiev.
Sr. Rachlevsky y sus músicos eran atenuados a estes cambios en actitud. Los movimentos místicos se tocaron como un baño calido de sonido romantico de cuerdas; el allegro molto y el neo-barroco Andantino finale tuvo una calidad mas brillante y metálico. Juntados como fueron, los estilos de pasado y presente parecían enlacados. Igualmente, en Sr. Krymski's Siete Danzas Judeas, (1990) los músicos distinguía bien entre las danzas movidas por melodias con accento de Medio Oriente y las que sonaban especificamente Europeo del Este. Pero cuando Sr. Krymski enlazó las dos filas de música judea juntos, los músicos disponían de la tierra en que podían unirse.
Sr. Gerber's Serenata de dos movimentos fue ligeramente mas cromática que la del Vainberg, pero sus alegres figuras de tresillo, coloración oscura y otros toques la doy un sentido de ser hecho por encargo para músicos rusos. Los músicos del Kremlin la proporcionaron una lectura vibrante pero fue eclipsado, tal como el resto del programa, al decir la verdad, por la energía con lo cual se lanzaron en el Tchaikovsky. Ya el oyente esperaba texturas ricas de este grupo. La sorpresa fue el sentido de grandeza que llevaron a las linias agridulces.
ALLAN KOZINN
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